Tramos IRPF

El impuesto de la renta es un impuesto progresivo. Eso quiere decir que, en principio, quien más gana, más paga. Para articular esa afirmación se han creado los tramos de IRPF, en los que en función de los ingresos obtenidos se aplica un porcentaje de retención.

Un error muy frecuente entre los contribuyentes es pensar que sólo se deben tener en cuenta los rendimientos del trabajo para saber en qué tramo nos vamos a situar. Nada más lejos de la realidad. A las rentas del trabajo hay que sumar lo que la ley denomina rentas del ahorro, integradas por los rendimientos del capital mobiliario y las ganancias y pérdidas por

transmisión de elementos patrimoniales. De ahí descontaremos el mínimo personal y familiar y otras cantidades exentas. Ello da como resultado que la cantidad que debemos tener en cuenta para saber en cuál de los tramos de IRPF nos encontramos es la base liquidable del impuesto.

Los tramos de IRPF aplicables actualmente son los mismos que para años anteriores:

Base imponible

Retención

de

hasta

0,00 €

17.707,00 €

24,75%

17.707,01 €

33.007,00 €

30,00%

33.007,01 €

53.407,00 €

40,00%

53.407,01 €

120.000,00 €

47,00%

120.000,01 €

175.000,00 €

49,00%

175.000,01 €

300.000,00 €

51,00%

300.000,01 €

52,00%

Otro error muy extendido es pensar que a toda nuestra base liquidable se le aplica el mismo tipo de retención, pero no es así. Vamos a suponer que nuestra base liquidable es de 35.000 euros. Aplicando los tramos de IRPF vigentes por los primeros 17.707 euros nos retendrán el 24,75%, desde los 17.701 a los 33.007 el 30% y por el resto el 40%.

Dado que las Comunidades Autónomas tienen potestad para modificar una parte del porcentaje de retención, y para evitar que las empresas (sobre todo las de implantación nacional) tengan que aplicar 17 legislaciones distintas, se permite que a la hora de practicarnos la retención en nuestra nómina, se apliquen los tramos de IRPF generales, sin tener en cuenta, evidentemente nuestras rentas del ahorro.